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¿Por qué consumir productos de temporada?

¿Por qué consumir productos de temporada?

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Para empezar, aquí tienes 4 razones para consumir frutas y verduras locales y de temporada, en lugar de productos importados:

1. Consumir alimentos de temporada significa aprovechar todos los beneficios nutricionales

Los alimentos de cada estación responden a una necesidad del cuerpo humano. En invierno, con el frío y la falta de sol, nuestro cuerpo reclama más nutrientes y vitamina C. Tanto mejor, porque es la temporada de las verduras ricas en  minerales (puerros, coles, espinacas) y de los cítricos llenos de vitamina C (naranjas, mandarinas, caquis,etc). En verano, con el calor, nuestro cuerpo gasta menos calorías, pero requiere más agua: ¡Todas las frutas y verduras de la
temporada están repletas de ella: melones, tomates, calabacines, sandías, etc! Otra ventaja de las frutas y verduras de
temporada es la mayor probabilidad de que hayan madurado al sol y estén recolectadas en su punto óptimo de maduración, y por lo tanto, que sean más sabrosas que las frutas y verduras que maduran durante el transporte o que están producidas en invernaderos. Podrás disfrutar de su sabor, sus vitaminas y de todos sus beneficios.

2. Consumir alimentos de temporada es favorecer la producción local

Consume de temporada para favorecer la producción local y para tener un menor impacto en el planeta. Para saber qué frutas y verduras son las de temporada y de producción local debes fijarte en estas tres cosas: 


1. En el supermercado fíjate en el origen y la estacionalidad de las frutas y verduras. Cuantas más frutas y verduras
compres producidas de manera ecológica, local y de temporada, más limitarás la huella de carbono, es decir, más contribuirás a la reducción de las emisiones y menos probable será que procedan de grandes invernaderos (un desastre ecológico1).

2. Compra en tiendas ecológicas y/o supermercados cooperativos. Preocupados por el medio ambiente, suelen ofrecer alimentos frescos y locales y, claro está, de producción ecológica.

3. Acude a mercados de productores y grupos de consumo. Puedes asociarte al grupo de consumo más cercano a tu casa y obtener tus frutas y verduras directamente de las personas productoras, así evitas los grandes sistemas de distribución y ayudas a romper su dominio de los mercados. En ambos casos compras directamente a las personas productoras, ayudando a que éstas obtengan un precio justo por su cosecha y reduciendo los residuos (normalmente estos productos suelen venderse a granel o con poco embalaje). A veces incluso te puede salir más barato cuando puedes recogerlos en su finca.

3. Consumir alimentos locales y temporada es proteger al medioambiente.

Las frutas o verduras fuera de temporada e importadas suelen ser transportadas en avión o en barco (productos congelados o latas de conserva)
y luego en camión, en condiciones que permitan su conservación (refrigeración, aire acondicionado). Estos tres medios de transporte son muy contaminantes para el planeta. Además, para evitar que las frutas maduren demasiado rápido durante el transporte o se estropeen,
se recubren con productos químicos que permiten su conservación. A esto hay que sumarle el uso de plaguicidas en la agricultura industrial, productos que destruyen la biodiversidad – matan incluso a las abejas y otros polinizadores (esenciales para la biodiversidad y la seguridad alimentaria) – contaminan el agua y suelen estar (sobre)envasados para protegerlos durante el transporte. Los productos fuera de temporada,
aunque se produzcan en España, suelen proceder de cultivos industriales que usan plaguicidas y calefacción para garantizar las producciones.

Comer productos locales y de temporada ayuda también a reducir el uso de insumos – combustibles, fertilizantes, plaguicidas, agua… – en nuestros campos, además, las frutas y verduras locales se pueden comprar sin ningún envase, directamente del agricultor o pasando por muy pocos intermediarios. Menos envases significa menos residuos. 

4. Consumir alimentos ecológicos,de temporada y locales es reducir el desperdicio alimentario.

El desperdicio alimentario es una de las consecuencias graves de nuestro complejo sistema alimentario. Por ejemplo, durante la recogida y selección de frutas y verduras en producción industrial para su puesta a la venta se desecha parte del producto por tener un aspecto que se
considera no atractivo, aunque tenga los mismos valores nutricionales. Además, durante el transporte (en especial cuando recorren largos trayectos) parte de las frutas y verduras se estropean y tienen que ser también desechadas. Por este motivo, si consumes verduras
y frutas de producción local y de temporada o directamente del agricultor, reduces el desperdicio alimentario. Para seguir minimizando el desperdicio alimentario puedes consumir verduras y frutas ecológicas, que no contienen plaguicidas ni fertilizantes sintéticos y te permiten poder aprovechar todas sus partes, incluidas, por ejemplo, la piel de las manzanas y de las zanahorias; o las hojas de la coliflor y del brócoli, que tienen tantas vitaminas y minerales como las partes usualmente consumidas, ya sea en crudo o cocinadas. Además, como los
productos ecológicos suelen ser un poco más caros que los convencionales, es más importante la planificación y buen aprovechamiento de todas sus partes.